227ªBRIGADA MIXTA

El 22 de abril de 1938 e formó, en el seno de la 42ª División del XV Cuerpo de Ejército de la Agrupación Autonómica del Ebro, la 227ª Brigada Mixta. El jefe de la unidad era el mayor de milicias Tomás Guerrero Ortega, el jefe de Estado Mayor, el teniente de milicias Tomás Sánchez Lorda y el comisario político, Lorenzo Arcones Grande. El 25 de julio de 1938 la 227ª Brigada Mixta fue concentrada en Almatret y pasó el Ebro, en segundo escalón, al día siguiente. Sus esfuerzos se concentraron en la toma de Fayón, lo que no logró, y, después de dos semanas de permanencia en la cabeza de puente, fue deshecha en Los Auts el 5 de agosto, teniendo que pasar el río el día 7.

Fue concentrada para su reorganización en La Pobla de Masaluca y, el 14 de septiembre, volvió a cruzar el Ebro para relevar a fuerzas de la 3ª División 4 en el triángulo Villalba de los Arcos-Corbera-Vértice Gaeta. El 22 de septiembre reemplazó a unidades de la 45ª División en el sector de Coll del Coso, donde permaneció hasta su sustitución por la 44ª División el 6 de octubre. Volvió al combate, defendiendo Miravet, el 4 de noviembre, para iniciar el repliegue a lo largo de la orilla derecha del río que le condujo a Benisanet al día siguiente; Mora de Ebro y Sierra de al Picosa, el 7, y Ascó, el 12, donde muy quebrantada tuvo que abandonar la cabeza de puente. Al iniciarse la batalla de Cataluña, se hallaba en La Granadella, ostentando el mando el mayor Bermejo, por ausencia del mayor Guerrero, y siendo comisario Modesto Castrillo. El mismo día de comenzar la ofensiva nacional, fue puesta en fuga por la 5º División de Navarra. Bermejo fue destituido y Guerrero tuvo que regresar rápidamente para asumir el mando.

El 5 de enero, la retirada llevó a la 227ª Brigada Mixta a Vinaixa, donde intentó, sin éxito, defender sus accesos, continuando el repliegue por la Sierra de Prades, La Espluga de Francolí, Alcover y La Selva. Desde la línea del Gayá, la retirada se convirtió en fuga desordenada. En el Tibidabo, donde se encontraba la víspera de la caída de Barcelona, la Brigada no era más que un puñado de voluntarios, pues los reclutas se habían esfumado en la gran ciudad. Estos restos siguieron alternando intentos de defensa con huidas vergonzosas, hasta cruzar la frontera por Port-Bou el 9 de febrero. (Carlos Engel)