62ªBRIGADA MIXTA

En diciembre de 1936, se militarizaron en el frente de Cáceres las milicias que mandaba el mayor de esa escala Orencio Labrador Maza, para formar la 62ª Brigada Mixta. El mando le fue encomendado al teniente coronel Antonio Bertomeu Bisquert que, al inicio de la contienda era comandante del Regimiento Castilla nº 3 de Badajoz. Completaban el cuadro de mandos, el capitán de milicias mejicano Cancina, como jefe de Estado Mayor y Emilio Pascual Martín, como comisario. Terminada la fase de instrucción de la Brigada, se hizo cargo de ella el anterior jefe de la columna, Orencio Labrador. La unidad se encuadró en la Agrupación Tajo-Extremadura.

La única operación bélica de cierta importancia en que participó la Brigada durante su estancia en el frente inactivo del Tajo, fue un fracasado ataque a Oropesa a finales de abril de 1937. Al pasar Labrador a mandar una división, se hizo cargo de la unidad el mayor de milicias Agustín Barrios Corredera. Durante su permanencia en la Agrupación, la Brigada pasó a la 29ª División del VII Cuerpo de Ejército y, posteriormente, a la reserva general del Ejército de Extremadura.

El 16 de marzo de 1938, se requirió su presencia en el frente de Aragón y acudió al mando del mayor de milicias Enrique García Victorero, con el capitán de milicias Ángel Merino Galán como jefe de Estado Mayor, al sector Caspe-Chiprana, donde se vio envuelta en la retirada general. El 4 de abril pasó por Tortosa en dirección a Tremp, luego combatió en Barbastro y Grado y se replegó de Benabarre a Tremp, incorporándose aquí a la 31ª División del X Cuerpo de Ejército. Uno De sus batallones tomó parte en la batalla del Ebro, mientras que su 246º Batallón intervino en una operación de limpieza de prófugos en la Sierra del Cadí, el 12 de octubre.

Al iniciarse la ofensiva nacional en Cataluña, la Brigada se hallaba acantonada en Coll de Nargó y acudió, inmediatamente, a primera línea. El 29 de diciembre de 1938, la 62ª Brigada Mixta se distinguió en la defensa de Artesa de Segre, por lo que fue felicitada por el Alto Mando. Seguramente resultó muy quebrantada en esta acción, pues no se volvió a hablar de ella en lo que quedó de la batalla de Cataluña. (Carlos Engel)