XII BRIGADA INTERNACIONAL

La XII Brigada Internacional se organizó, el 1º de noviembre de 1936, en Tarazona y Mahora con los batallones “Garibaldi”, “Thaelmann” y “André Marty”. El mando fue conferido al general Luckács (Mate Zalka) con el coronel Bielov (Karlo Lukanov) como jefe de Estado Mayor y Luigi Longo “Gallo” como comisario. Al partir la unidad para el frente, éste último fue relevado por Gustav Regler. En estos momentos, la organización era muy deficiente, pues sólo se contaba con el “Garibaldi”. Los otros dos batallones tuvieron que improvisarse sobre la marcha, cuando el 9 de noviembre, se dio la señal de partida.

La XII BI recibió su bautismo de fuego en el ataque infructuoso al Cerro de los Ángeles o “Cerro Rojo”, el día 13. El balance fue desastroso: los nacionales recogieron 300 cadáveres. Una semana más tarde, la XII relevó a la XI en la Ciudad Universitaria con un nuevo fracaso, pues perdió el Palacete de la Moncloa. Hasta el 27, continuó defendiendo sus trincheras, a costa de graves pérdidas. Tras la retirada del frente se procedió a la reorganización, cedió el “Thaelmann” a la XI y recibió a su vez el “Dombrowski”. Siguieron estancias en vanguardia en Aravaca y Pozuelo y, en la lucha en torno a la carretera de La Coruña para contraatacar en Majadahonda.

El 6 de febrero, los nacionales emprendían la batalla del Jarama y todas las Brigadas Internacionales disponibles acudieron al escenario de la lucha. La misión de la XII BI y especialmente del “André Marty” era vigilar los puentes de Pindoque y Arganda. Los Tiradores de Ifni nacionales sorprendieron al “André Marty” en el Puente de Pindoque que perdió dos terceras partes de sus efectivos. Hasta entrar la noche no se pudo restablecer la situación y constatar el desastre. Se procedió a la reorganización y Luckács cedió el mando a Randolfo Pacciardi.

La XII BI llegó apresuradamente, el 8 de marzo, a La Alcarria para pasar, cuatro días más tarde, a la contraofensiva, ocupando el Batallón “Garibaldi”, el Palacio de Ibarra en fraterna lucha con los italianos de la División “Littorio” y culminando su actuación con la toma de Brihuega. Siguió un período de relativa calma con golpes de mano en Morata de Tajuña, infructuosos ataques al Cerro Garabitas y la participación en una ofensiva contra Huesca, alternando con estancias de reposo en Fuencarral, Valdeavero y Tortosa.

La batalla de Brunete se abrió para la XII BI con un signo esperanzador: la toma de Villanueva del Pardillo, el 11 de julio, pero luego la suerte se torció: Villanueva del Pardillo se perdió, aunque se pudo volver a recuperar y los repetidos intentos de ocupar Villafranca del Castillo terminaron en un rotundo fracaso con la deserción o huida de los tres batallones italo-españoles, sustitutos del “Thaelmann” y del “André Marty”. La desmoralización de los garibaldinos sólo tuvo una solución, resistir en las posiciones conquistadas el primer día de la ofensiva. Tras estos combates, se procedió a reponer bajas y sustituir a Pacciardi por el también italiano Carlo Penchienati que a su vez fue reemplazado por su compatriota Nino Raimondi.

En Belchite tampoco alcanzó la XII días de gloria, lanzada al ataque en el sector de Farlete, pronto se vio frenada en su impulso en las trincheras de Perdiguera. Al finalizar la batalla, se reorganizó la Brigada en Binéfar con nuevo cambio en la jefatura a la que accedieron el francés François Bernard y el italiano Arturo Zanoni. Para descongestionar la contraofensiva nacional en Teruel el Mando republicano proyectó una operación en Extremadura, en las Sierras Quemadas, con la participación de la XII BI. Ésta se lanzó a un ataque nocturno, al que tanta afición tenían los estrategas republicanos, llegando hasta las cumbres, pero los morteros enemigos y la caballería mora cuidaron de que la sorpresa no tuviera más consecuencias. A raíz de este fracaso se destituyó a Zanoni y se nombró en su lugar al mayor de milicias Eloy Paradinas Quero. No terminaron aquí sus desgracias, pues se retiró desordenadamente en tres ocasiones con un balance de 1.134 bajas.

El 10 de marzo, la XII Brigada Internacional acudió desde Zalamea al frente de Aragón: los nacionales habían iniciado una gran ofensiva. Su misión consistía en defender Mediana que perdió ya aquel mismo día y el repliegue, acolada a la XIV BI, siguió la dirección de Maella-Favara-Nonaspe. Al Norte de Favara pretendió ofrecer resistencia, pero la desbandada de la XIV arrastró a los garibaldinos que no pudieron ser recuperados hasta hallarse en Corbera. El implacable avance adversario empujó a la XII por la carretera de Gandesa a Tortosa en franca desbandada, en la que cayó prisionero su jefe Paradinas, reemplazado por el italiano Martino Martini “Vaja”. La XII BI tuvo que ser enviada a retaguardia para suplir las bajas con oficiales y reclutas españoles, de forma que los internacionales pasaron a ser minoría. A destacar las importantes deserciones, sobre todo por tratarse de una Brigada Internacional: en marzo se contabilizaron 32 y en abril 72.

Para la batalla del Ebro la Brigada se concentró en Ginestar, a primeros de julio. El 27 de julio, se dio la orden de pasar el río, llegando hasta la Venta de Camposines, donde permaneció en reserva hasta el 14 de agosto. Este día, fue enviada a relevar a fuerzas de la 11ª División en la Sierra de Pandols. Dos días más tarde, la XII BI fue lanzada al contraataque contra el Puig del’Águila o Cota de la Muerte, cuya cima logró alcanzar al caer la noche. El 15 de agosto, asumió el mando de la XII BI el mayor de milicias Luis Rivas Amat. En el mes de septiembre, el escenario de la lucha se trasladó a los accesos de la Venta de Camposines, donde la Brigada sufrió importantes pérdidas en los combates en torno a las cotas 382, 356 y 371 y el Coll del Cosso. El 23 de septiembre, se procedió a la retirada para repatriar a los combatientes extranjeros.

El 1º de octubre, se procedió a formar una nueva 12ª, esta vez Brigada Mixta, formada exclusivamente por españoles, continuando al mando del mayor de milicias Luis Rivas Amat. A punto de caer Barcelona, los interbrigadistas que esperaban su repatriación en La Garriga, volvieron a reconstituir una embrionaria XII Brigada Internacional, que se fue retirando por la falda Noroeste del Montseny e intentando resistir en Llagostera. El repliegue continuó por la línea de la costa con la única consigna de ganar la frontera.- (Carlos Engel)