LA GRAN MENTIRA DEL ARCHIVO DE SALAMANCA

CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA

“SI SU NOMBRE NO APARECE EN EL FICHERO ONOMÁSTICO, ES QUE NO TENEMOS NINGÚN DOCUMENTO EN EL QUE SE LE MENCIONE”

Ante todo debemos de tener en mente que acercarse al Centro Documental de la Memoria Histórica puede ser decepcionante y la búsqueda infructuosa. La entrada de hoy está dedicada a aclarar dudas para seguir ayudando en las búsquedas particulares.

En principio lo más importante es tener claro que sigue habiendo información no fichada y es necesario para no perderse entre miles de carpetas conocer las grandes unidades a las que pertenecieron las brigadas pues ello nos permite seleccionar las carpetas en las que sí podemos encontrar algo. Hay que tener en cuenta que sólo se pueden ver 10 carpetas por día en el archivo y que ocupa mucho tiempo rastrear cada una de ellas.

Todos los que en alguna ocasión nos hemos desplazado al archivo para realizar alguna investigación o cuando les hemos escrito para solicitarles documentación, hemos recibido esta consigna, que es eso, una frase hecha, pero no una realidad.

A lo largo de los años y tras numerosos trabajos que he realizado en el archivo he podido comprobar que tales palabras NO son ciertas.

¿Cómo lo he podido comprobar?

Esto ha sido lo más fácil pues al encontrar una carpeta que no ha sido “fichada”, es decir que no se han hecho fichas con los nombres de los que aparecen en los documentos que contiene, la comprobación es sencilla, ahora que incluso con nuestros móviles podemos consultar el listado completo de su fichero onomástico en vez de en sus ordenadores, aún lo es más.

¿Cómo se puede explicar?

Esto ya no es tan fácil pues toca hacer suposiciones que, por otro lado, corresponde hacer si queremos formarnos una idea de cual documentación sí puede estar fichada y cuál no.

PRIMERO

El primer indicio que nos dice si una carpeta está o no está fichada es, cuando la abrimos, comprobar si está “foliada”, es decir, numeradas cada una de sus hojas, si no lo están ya nos damos cuenta de que estamos ante cientos de documentos de los que no se han recogido los nombres, pues, cómo se podría localizar un nombre en medio de todos ellos si el camino no está señalado, si no hay un número en cada hoja que nos guíe hasta ella.

Si nos restringimos a la Serie Militar, podemos ver que la componen 5567 Carpetas y que delante del número aparece una F (foliada o fichada) tan sólo de las primeras 1108.

https://www.combatientes.es/seriemilitar.htm

¿Significa esto que a partir de ahí el resto está sin fichar? Podríamos decir que sí, con excepciones, pero sí. ¿En qué consisten las excepciones? Aparte de pueda existir alguna con número superior foliada, también pueden existir dentro de las foliadas, grupos de documentos que no lo han sido.

SEGUNDO

El archivo tiene todas sus fichas digitalizadas, pero sólo ha puesto a nuestra disposición las imágenes de las fichas hasta la letra G. Si vamos leyendo ficha a ficha eligiendo un apellido, en seguida nos damos cuenta de que existe una desproporción, es decir una cantidad muy superior de fichas que hacen referencia a documentación del frente norte, en apellidos propios de esa zona se puede entender, pero no en apellidos que no lo son.

¿Qué explicación puede tener esto?

Aquí es donde entro en el terreno de la suposición. ¿Qué sabemos de los fondos del archivo? Sabemos que a medida que fueron cayendo los distintos frentes se hicieron con toda la documentación y fueron acumulándola, utilizando este criterio de almacenamiento territorial. También sabemos que no esperaron al final de la guerra para empezar a confeccionar el fichero de la represión.

El frente norte fue el primero en caer, de ahí esta desproporción.

Podemos imaginarnos al personal encargado de esta labor en sus inicios con la intención de realizar su trabajo pormenorizadamente, de ahí que hasta los niños que fueron evacuados tengan ficha, pero a medida que la guerra avanzaba, nueva documentación llegaba de los distintos frentes e iba acumulándose, entonces, viendo que su intención primera no era viable se empiezan a aplicar criterios.

¿Cuáles podían ser estos criterios?

Sigo suponiendo. En principio interesaba identificar a todos aquellos que habían ocupado altos cargos a nivel político, militar o judicial, también a aquellos militares que tuviesen una dimensión política, es decir, los comisarios.

Imagino que otro de los criterios llegó a ser el hecho de que la información que contuviera el documento permitiera identificar sin lugar a duda la identidad de los nombrados, así las largas listas de sólo nombres se habrán, a partir de determinado momento, dejado de fichar.

La documentación sigue acumulándose y el trabajo no avanza a la velocidad esperada, decidirían dejar de hacer fichas de soldados rasos y de listados de fallecidos. Al final, si había tiempo se podría retomar, pero nunca hubo tiempo o personal suficiente para acometer el proyecto inicial de no dejar ni un solo nombre atrás.

TERCERO

Por último, he observado que los ficheros republicanos que están metidos en carpetas no están fichados, en mi opinión, durante el tiempo que el archivo sirvió para la represión tenían estos ficheros republicanos montados tal cual y cuando recibían una solicitud de antecedentes consultaban su propio fichero y estos otros. Cuando el archivo cambió de función estos ficheros se metieron en carpetas y es por ello por lo que no están fichados. Puedo imaginar a los que tenían que hacer las fichas estar ante un fichero y decidir dejarlo tal cual para consulta en lugar de duplicar fichas que dirigieran a este fichero.

CONCLUSIÓN

Si vas al archivo no pierdas el tiempo mirando documentos numerados, si no aparece en el fichero es que no está entre estos documentos. Mira las carpetas que contienen en su descripción “Documentación varia” estas no están fichadas y pueden contener documentación de cualquier unidad.

Cuanto más elevado sea el número de la carpeta, más fácil es que no se haya trabajado con esta documentación.

Espero haber podido darte una idea del archivo tal y como yo lo entiendo y que te sea de alguna utilidad.

Millán-Astray vuelve a las calles

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid dicta sentencia a favor del franquismo con un mal argumentado fraude de etiquetas.

Ofelia Lema Villar.- Criminóloga

52 nombres. 52 calles. Más de medio centenar de vías y plazas que homenajeaban acontecimientos o personajes relacionados con la sublevación militar del 18 de julio de 1936 se sustituían como acuerdo de propuesta del Comisionado de la Memoria Histórica.

7 de las 52 placas tienen que ser restituidas

La aplicación de la Ley de Memoria Histórica purgaba 868 distintivos en nuestro país. Casi un millar de claros vestigios de la dictadura franquista, sus consecuencias y sus orígenes.
Tres años después, irónicamente, en un período de tiempo similar a la Guerra Civil española, El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha rizado el rizo para recolocar 7 de esas placas alegando errores de justificación.

La Memoria Histórica solo abarca el período de 1936 a 1939

Dice un juez del TSJM que no está probada la participación de Millán-Astray ni en la sublevación militar, ni en las acciones bélicas durante la Guerra Civil ni, por supuesto, en la represión de la Dictadura Franquista.

Lecturas legales a parte, semejante conclusión es similar a imaginar a algún juez del Tribunal Superior de Justicia de Berlín afirmando que no está probado que Joseph Goebbels participara directamente del genocidio judío a manos de los nazis y el ayuntamiento berlinés pusiera su nombre en lugar de la Rosenthaler Str (vía donde está ubicado el Centro Ana Frank).

Pese a la limitación temporal de la Ley de Memoria Histórica, la sabia interpretación de la norma por parte de la justicia no debería limitarse al resto de la jurisprudencia, sino ampliarse a un momento histórico cuyo origen va más atrás de 1936 y cuyas consecuencias duraron mucho más de 1939.


El brazo judicial de la derecha y ultraderecha de nuestro país argumenta con pinzas un fraude de etiquetas o una escasa argumentación que deja patente que jamás han leído a Lorca cuando nos regaló la hermosa metáfora mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo.


No promete mucha tranquilidad el alma de un magistrado que niega la evidencia y soslaya la verdadera esencia de la Ley de Memoria Histórica: verdad, justicia, reparación y deber de memoria.


En su sentencia del 10 de mayo de 2021, la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, exonera a José Millán-Astray, fundador de la Legión y propagandista entregado de la “merecida victoria fascista” al considerar que “no está probado de forma inequívoca” su participación en el Golpe de Estado de 1936 ni en la represión franquista.


Tal vez el presidente y los magistrados de dicha sección del TSJM olvidan que el narcisismo de Millán-Astray le animaba a manifestar y defender de forma obsesiva que la envergadura testicular era una señal de valor masculino.


Tal vez el presidente y los magistrados de dicha sección del TSJM olvidan que José Millán-Astray se sumó desde el principio al Golpe de Estado franquista, con el nombramiento personal de Francisco Franco, en plena Guerra Civil española, como jefe de la Oficina de Prensa y Propaganda del Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria.


Tal vez el presidente y los magistrados de dicha sección del TSJM olvidan que Millán-Astray fue nombrado procurador en las Cortes franquistas, ocupando el cargo desde 1943 hasta su muerte, en 1954.

Lo que sí parece evidente es que los miembros del TSJM de la Sección Segunda aplican la Ley de Memoria Histórica sin considerar la Ley, ni la Historia y, desde luego, haciendo gala de muy poca Memoria.

José Millán-Astray y Joseph Goebbels


La participación de Millán-Astray en la historia bélica y política, además de en los actos del período de los horrores en nuestro país, es similar a la de su homónimo alemán Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich que, al igual que el español, se convirtió en un gran director de la orquesta mediática del triunfo de sus líderes.


No son pocas las similitudes entre dos personajes que han exaltado las virtudes de sus dictadores y defendido “sus” causas mediante la imposición de un régimen totalitarista, la represión política y económica al pueblo o la autarquía.


Participantes inequívocos de una dictadura capitaneada por dos paranoicos antisemitas, Millán-Astray y Goebbels constituyeron dos pilares fundamentales en sus respetivos regímenes.

Alemania vs España: apología de la dictadura


El gobierno alemán rechaza de plano cualquier referencia a la dictadura nazi. Prueba de ello es que su Código Penal tipifica desde 2005 la exaltación del nazismo como una de las formas del delito de incitación al odio racial.


El Tribunal Constitucional alemán dejó claro en su día que esta norma era compatible con la defensa de la libertad de expresión y castiga firmemente la negación o relativización de los crímenes del nacionalsocialismo, con especial incidencia en la negación del Holocausto.


Para Alemania, su población y sus dirigentes, es inconcebible el reconocimiento de tan horrenda participación.


Para la justicia española y los mandatarios madrileños, al parecer, nuestras miserias no se tapan con serrín, sino que se anuncian a bombo y platillo con el meritoso reconocimiento de una placa.

Con nocturnidad, alevosía y el agravio comparativo a Justa Freire


Si la placa fuera poco, el gobierno derechista madrileño riza más el rizo.


El alcalde de Madrid, José Luís Martínez-Almeida, aprovecha la inactividad de la capital durante el mes de agosto para acometer el cambio de placas, sumándose al retroceso nacional al homenajear a un reconocido (excepto por los miembros del TSJM) agresor de la democracia en nuestro país.

Y lo hace con el agravante de eliminar la placa reivindicativa de la figura de la maestra y pedagoga Justa Freire, que hasta el momento daba nombre a la vía.

Freire desarrolló metodologías educativas renovadoras y fue encarcelada en Ventas tras la Guerra Civil.


Pese a todo, continuó su labor pedagógica al ser liberada y encabezó una generación de maestras que dedicaron su vida a la educación, el acompañamiento y el cuidado de los más pequeños.

¡Viva la muerte!


Claro ha quedado, sin embargo, que en materia de educación seguimos cojeando. Prueba de ello son estas inconcebibles sentencias, esta burla al sufrimiento, el desacato a la democracia y la impunidad con que el franquismo sigue campando a sus anchas entre nuestra sociedad.


El alemán Goebbels profetizó el borreguismo del voto al opresor con un texto demoledor:

Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

José Millán-Astray y Terreros hizo lo propio hace 85 años. Y no se le puede negar su clarividencia. Ya dejaba claro allá por el 36 nuestra realidad actual con aquel “Muera la intelectualidad traidora”» ¡Viva la muerte!”.

¡Hola combatientes!

Espero poder aportar un poco más, aunque de otro modo, en este nuevo espacio que abro con la esperanza de que sea de utilidad para todos aquellos que siguen buscando o que comienzan a buscar.